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DOLOR DE CADERA. OSTEONECROSIS DE CADERA

La necrosis ósea aséptica es un proceso frecuente e invalidante. Ha de reconecerse precozmente pues de no hacerlo conduce a una artrosis y a una impotencia funcional importante. Ha de sospecharse ante cualquier dolor inespecífico de cadera, sobre todo si existen causas como enfermedades que producen hipercoagulabilidad, el paciente ha estado sometido a terapia con corticoides, o ha sufrido traumatismos importantes en la región de la cadera. Exponemos un resumen de dicha enfermedad.

DOLOR DE CADERA POR OSTEONECROSIS.

 

La ostenecrosis de cadera, necrosis ósea aséptica, necrosis avascular, y otros diferentes topónimos con que se la conoce y que hacen referencia a un proceso donde el hueso subcondral de la cadera no recibe aporte sanguíneo y por tanto muere, es un proceso frecuente (en USA se detectan según distintos autores entre 10.000-20.000 casos nuevos por año, y representa un 10% de las prótesis totales de cadera que se implantan) e invalidante, pues si no se trata adecuadamente conduce a una artrosis de cadera con impotencia funcional y dolor.

El proceso afecta a personas jóvenes en la 4 – 6 década de la vida, y suele ser súbito, con dolor en región inguinal irradidado a la cara medial del muslo (nervio obturador).

Sus causas muy variadas, podemos clasificarlas en aquellas que producen una disrupción brusca del aporte sanguíneo a la cadera ( fractura, luxación, …), de aquellas que afectan a la microcirculación o pequeños vasos intraóseos, bien de forma externa o comprimiéndolos (edema, aumento de presión en la cadera, ….), o bien de forma interna (formación de microémbolos o microtrombos en los mismos…-lupus, buceadores, etc..): Reconociendo la etiología vascular, esta última causa de hipercoagulabilidad viene imponiéndose como la principal causa.

Entre los factores extrínsecos se ha asociado siempre a la ingesta alcohólica y a la toma de corticoides.

El reconocimiento de estos factores de hipercoagulabilidad, la hace susceptible cada vez más al tratamiento con fármacos anticoagulantes (sobre todo si reconocemos anticuerpos anti-fosfolípidos, lúpicos, etc…).

El método de diagnóstico es la Resonancia Magnética Nuclear, y las clasificaciones antaño utilizadas (Steimberg, Ficat y Arlet, etc…), se han adaptado a la misma, pues cuando se detectan los signos radiográficos más tempranos el proceso está avanzado y la destrucción ósea se puede catalogar de importante.

Por tanto en su reconocimiento se ha de mantener un alto índice de sospecha para el diagnóstico y no dudar en solicitar una Resonancia Magnética para descartarla.

El diagnóstico diferencial incluye un proceso benigno, como es el edema medular transitorio, que tiene un curso benigno, y que se caracteriza por no afectar la cortical ósea.

Una vez diagnosticada, para nosotros ha sido importante el indicar la descarga de la articulación mediante el uso de bastones, el uso de fármacos analgésicos y anticoagulantes, y la terapia electromagnética.

En los estadíos iniciales, las perforaciones con aporte de factores angiogénicos y osteogénicos nos ha dado buen resultado.

Lo importante es prevenir que la cadera se colapse, que pierda su esfericidad, y son signos de mal pronóstico si la cantidad de hueso afecta es muy importante o si está afectado el pilar lateral.

Las terapias de osteotomías tipo en flexión de Steimberg o rotacional de Sugioka, que se pusieron de moda en los años 90 del pasado siglo, tienen unos resultdos mediocres, y por supuesto lejos de los indicados por sus autores.

Siguen manteniendo su vigencia los injertos vascularizados, microquirúrgicos tipo HOri, con arteria peronea, que están indicados hasta en un estadío III (su limitación sería la enfermedad causante pues por ejemplo si es secundaria a una leucemia, un lupus, etc.. la enfermedad de base puede producir que no sea efectiva o se vuelva a trombosar el injerto…) o los injertos de cresta iliaca con su rama vascular perforante (pero que obligan a estancia en hospital durante más de 3 semanas y con la cadera flexionada).

En estadíos avanzados, debemos recurrir a las prótesis de cadera. Fueron prometedoras las de tipo resurfacing, pero la tribología metal-metal está hoy día en entredicho por la liberación iónica y por los pseudotumores, indicándolas sólo en casos seleccionados y por manos expertas. Intentamos en pacientes sin sobrepeso el uso de artroplastias de vástago corto para preservar la mayor cantidad de hueso posible. Hay que indicar sin embargo, que los resultados de las prótesis de cadera en individuos afectos de necrosis ósea aséptica son peores que en la población general por muchas circunstancias (son individuos más jóvenes, mayores demandas, existen enfermedades de base, etc…).

En los siguientes vídeos pueden encontrar de una forma gráfica mayor información sobre el tema.

Pueden encontrar mayor información en:

www.salmerontraumatologia.com

www.salmerontraumatologia.es

traumatologiaycirugiaortopedica.blogspot.com

salmerontraumatologia.blogspot.com

salmerondocencia.blogspot.com

Este artículo ha sido elaborado por el Dr. Emilio J. Salmerón Martínez, doctor en medicina y cirugía, especialista en cirugía ortopédica y traumatología.

Pueden solicitar una consulta en el teléfono:

868 911331

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