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DOLOR DE CODO. EPICONDILITIS. CODO TENISTA O GOLFISTA

CODO DE TENISTA, EPICONDILITIS, DOLOR EN LA CARA LATERAL DEL CODO: UNA PATOLOGIA FRECUENTE, DESAGRADABLE Y LIMITANTE, NOS IMPIDE LA PRACTICA DE NUESTRO TRABAJO CON COMODIDAD O NUESTRO DEPORTE.

EN ESTE ARTICULO PODEMOS VALORAR A DIA DE HOY EL ESTADO DE LAS DIFERENTES MODALIDADES DE TRATAMIENTO.

PARA LOS PROCESOS QUE REQUIEREN CIRUGIA. LA ARTROSCOPIA DE CODO SE HA REVELADO DE UNA EFICACIA CONTRASTADA. ACEPTANDO QUE DEBE DE REALIZARSE CON LA MÁXIMA SEGURIDAD POR LOS RIESGOS INHERENTES.

El codo de tenista, golfista, epicondilitis, etc…; es un proceso bastante frecuente e incapacitante que tiene lugar en el lado lateral del codo, donde se encuentra el origen de los músculos extensores de la muñeca. Su nombre correcto sería tendinopatía lateral de codo. La primera unidad muscular afecta es el extensor carpi radialis brevis, pero su origen es inseparable del resto de la musculatura extensora, sin embargo su tendón es el más profundo y próximo al hueso.

Su origen se ha atribuido a traumatismos repetidos, los procesos de reparación no son lo suficientemente resolutivos y se desarrolla una tendinosis crónica.

Los estudios indican que tiene un curso auto-limitado, y que en un 80% de pacientes se resuelve en un periodo de un año, pero un 10% de pacientes pueden necesitar cirugía.

Major lo describió en 1880 en jugadores de tenis, y desde entonces el proceso se ha conocido como codo de tenista, pero ocurre en muchísimas personas que no practican este deporte siendo normalmente trabajadores manuales, que desempeñan trabajos de fuerza o repetitivos con la extremidad superior, y que causa gran impotencia funcional, y limitación al afectarse la prono-supinación.

Hay que descartar que el paciente presente un cuadro de hernia discal con radiculopatía, que exista una osteocondritis disecante del capitellum (el dolor suele ser más distal), un atrapamiento nervioso del interóseo posterior, ramo del nervio radial, o una inestabilidad de codo por distensión del ligamento lateral externo.

Un tratamiento con anti-inflamatorios no esteroides, fisioterapia con re-educación del codo, ortesis que limiten la tensión de la musculatura extensora sobre su origen epicondíleo, suele ser la primera línea de tratamiento.

Las infiltraciones suelen mejorar inicialmente el proceso, pero pueden no ser efectivas, perpetuarse el proceso, o producir efectos indeseables sobre la zona como la necrosis grasa o despigmentaciones….

No hay evidencia científica sobre la acupuntura o las ondas de choque, si la hay sobre la inyección de toxina botulínica, pero su precio, efectos indeseables y la debilidad que produce al paciente sobre periodos de 3 meses mínimos hacen muy cuestionable su uso.

Si el tratamiento médico-ortésico falla tras aplicarse correctamente durante unos seis meses puede estar indicado el tratamiento quirúrgico, pudiendo adelantarse este si los síntomas son muy incapacitantes.

Del tratamiento quirúrgico, la cirugía tradicional, la percutánea y la artroscopia tienen unos resultados aceptables.

De las cirugías abiertas, el fracaso puede deberse a no visualizar correctamente la aponeurosis del extensor carpi radialis brevis que es la más profunda.

La artroscopia parece imponerse debido a que permite visualizar el interior de la articulación y puede detectar lesiones que son la causa verdadera y que de otro modo nos pasan desapercibidas, además el origen del extensor se aborda mejor. Permite al paciente un retorno más rápido a su actividad y el alivio del dolor se muestra muy consistente. Sin embargo tiene el riesgo de que se pueden lesionar estructuras nerviosas, y de hecho está contraindicada cuando se ha operado previamente el codo, y máxime si se ha realizado una transposición nerviosa.

En el siguiente vídeo se exponen los conceptos más novedosos.

Esperamos que les pueda ser útil.

ESTE ARTICULO HA SIDO REALIZADO POR EL DR. EMILIO J. SALMERON MARTINEZ. DOCTOR EN MEDICINA Y CIRUGIA, ESPECIALISTA EN CIRUGIA ORTOPEDICA Y TRAUMATOLOGIA.

PUEDEN OBTENER MAYOR INFORMACION EN:

www.salmerontraumatologia.es

salmerondocencia.blogspot.com

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868 911331

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POLITRAUMATIZADOS

La atención al paciente politraumatizado es importantísima, debe de categorizarse y tener un protocolo establecido para poder salvarle la vida y minimizar las complicaciones futuras.
El paciente que ha sufrido un accidente de alta energía es un paciente grave, donde han de priorizarse las medidas a adoptar con el fin de salvarle la vida y de conseguir una recuperación lo más adecuada y precoz posible, minimizando las secuelas. Se expone la actuación racional de actuación del cirujano ortopédico dentro del equipo multidisciplinar de atención al politraumatizado, basándonos en el concepto de control de daños.

Conocer la problemática del paciente politraumatizado es esencial para todos los profesionales que trabajan en los servicios de urgencias, y enseñar de modo correcto a los estudiantes de todas las disciplinas que componen las ciencias de la salud es una labor esencial.

Lo primero que hay que hacer en estos pacientes es salvarles la vida, atendiendo a las causas que pueden arrebatarla, y hay que ver que el paciente pueda ventilar o respirar, el estado circulatorio sea el adecuado, controlar las hemorragias y ver donde potencialmente pueden existir hemorragias internas, asimismo la función neurológica ha de valorarse.

Los traumatólogos haremos un control de daños, que consiste en ver que lesiones son las potencialmente más graves y que debemos atender primero para estabilizar al paciente.

Hemos de atender las fracturas de pelvis y las fracturas de huesos largos, conociendo su problemática particular. Así una fractura de pelvis que afecte la parte posterior del anillo, causará un sangrado que debemos controlar: Disminuyendo el espacio de sangrado (bien por compresión directa -técnica de empacado- o bien aplicando una fijación externa – que puede ser tan simple como poner una sábana alrededor de la pelvis o aplicar un fijador externo-). Las fracturas de huesos largos por otra parte deben de estabilizarse con lo que se minimizará el sangrado y las embolias grasas.

Estabilizar el paciente en cuanto a sus fracturas, es la forma más eficaz y eficiente para que posteriormente pueda tratarse de modo adecuado en los servicios de reanimación y/o cuidados intensivos.

Una vez estabilizado el paciente es cuando podemos realizar cirugías más definitivas, que mejoren la función, como puede ser la estabilización o la fijación interna mediante placas y tornillos de pelvis u otras estructuras.

Exponemos un caso ilustrativo para comprender estas técnicas y conocer la visión de la cirugía ortopédica y traumatología, de un accidentado con múltiples fracturas y potencialmente causantes de problemas médicos importantes en un paciente.

Como siempre esperamos pueda ser útil.

Este artículo ha sido elaborado por el Dr. Emilio J. Salmerón Martínez, Doctor en Medicina y Cirugía, Especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología, y tiene una finalidad docente para los profesionales de ciencias de la salud en formación, también es divulgativo para concienciar a los pacientes y familiares de la gravedad de determinadas lesiones cuando se producen.

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ARTROSIS DE CODO EN PACIENTES JOVENES

ARTROSIS DE CODO. ARTROPLATIA HUMERO CUBITAL.
TECNICA DE OUTERBRIDGE-KASHIWAGI

La artrosis de codo en pacientes jóvenes continua siendo un grave problema, con soluciones no muy preclaras.
La técnica de Outerbridge-Kashiwagi continua siendo una alternativa eficaz, puesto que no se puede en muchas ocasiones realizar todo el procedimiento por vía artroscópica.
La combinación de ambas puede ayudarnos a solucionar el problema.
Es una técnica indicada en pacientes jóvenes, trabajadores de esfuerzo, con artrosis de codo, con dolor en los últimos grados de fleco-extensión (no en todo el arco de movilidad del codo).
Consigue resultados excelentes y buenos en un 80%.
La combinación de una artroscopia permite tratar y diagnosticar mejor a los pacientes.
En esta técnica debe prestarse atención a no lesionar el cubital ni a producir una fractura de columnas humerales.
Es una técnica totalmente vigente y que ha de tenerse en el arsenal terapéutico para ofertar soluciones realistas a nuestros pacientes.